REALPOLITIK | 26 de octubre de 2010
Por GISELLE LECLERCQ
Por GISELLE LECLERCQ
El
presidente de la Unión de Propietarios de Agencias y de Remises La Plata
dialogó con REALPOLITIK sobre la situación de las habilitaciones de los
vehículos. En este sentido, Marcelo Gómez aseguró que ellos no
están a favor de la ilegalidad, pero que tampoco se trata de eliminar a
quienes no cuenten con lo necesario, sino que hay que darles la
posibilidad de que se pongan en regla. Además, se refirió al proyecto de
ordenanza que presentaron en marzo.
A continuación, la entrevista completa.
RP.- ¿De qué se trata el pedido de informes que presentaron en la municipalidad?
Es un
pedido de informes sobre el estado y la condición de las habilitaciones,
tanto de las agencias como de los remises. Este pedido se lo hicimos al
municipio el 12 de abril de este año y, hasta ahora, no hemos obtenido
ninguna respuesta. Estamos a la espera.
RP.- ¿Qué es lo que están intentando saber y a quiénes afectaría?
Lo que
nosotros queremos con esto es que se trate el tema de las habilitaciones
que están suspendidas por el municipio. De esa forma, se van a poder
dar de nuevo. De ahí, un montón de personas que están trabajando sin
habilitaciones, podrían pasar a la legalidad.
Ahora se
está hablando muchísimo del “trucho” y del ilegal, pero nadie hace nada
por ellos. En estos últimos días se está hablando de una comisión de
seguimiento y cosas por el estilo, pero nuestra idea es que se logre
sacar esas habilitaciones. Por eso se hizo el pedido de informes. En
estos momentos lo está tratando el subsecretario de Faltas. Junto con el
pedido también presentamos un proyecto de ordenanza sobre
habilitaciones rurales. De esa manera, se legalizarían un montón de
autos.
RP.- ¿Cómo ve que están siendo llevadas adelante estas cuestiones por el municipio?
El
proyecto de ordenanza fue presentado en marzo y para junio teníamos un
visto positivo de la comisión de Transporte. Es más, hace unas horas
tuvimos una charla con Lugli, el presidente de la comisión, que
nos informó que estaba todo bárbaro y que ya habían mandado el proyecto a
Control Urbano para expedirse.
Esto
viene bien pero despacito. Nosotros consideramos que los tiempos de los
políticos no son los mismos que los nuestros, pero la gente quiere
trabajar bien, legalmente, como corresponde.
En cuanto
al pedido de informes, lo presentamos el 12 de abril y ya lo reiteramos
como siete u ocho veces. Nos dijeron que estaba en estudio y va pasando
de oficina en oficina; cuando no está en Control Urbano está en
cualquier otra, ese expediente está paseando.
RP.- ¿Por qué el tema de las habilitaciones siempre causa controversias?
Creo que
todavía no hay gente que se quiera poner los pantalones largos. Hay que
asumir las realidades, sean las que sean. Hoy por hoy, la realidad es
que el remís está integrado en las grandes ciudades, la gente lo adoptó
como un medio de transporte masivo.
Hoy no es
un tema que se esté tratando con el respeto que se merece, para mí pasa
por ese lado. Pero de esto viven muchísimas familias, las de los
remiseros y las de todos los que están envueltos en esta actividad como
las agencias de repuestos, las agencias de ventas de autos. Es algo muy
amplio y no se está tomando con la seriedad que se debe tomar. Para mí,
el problema nace ahí. Acá hay que regularizar la situación y tener la
cantidad de autos habilitados. En su momento, se hizo un estudio y se
mandaron a habilitar 1.500. Hay que asumir las responsabilidades que se
necesitan, como los remises rurales o de clase B. Son una necesidad.
Si
tomamos como base que todas las grandes ciudades de la república
Argentina tienen los remises rurales, no entiendo por qué la ciudad de
La Plata no.
RP.- ¿Cuál es el rol que cumplen los diferentes gremios en esta situación?
Hoy por hoy está el Sindicato Independiente, que tiene a la cabeza a Scaramutti.
Lo único que dice él es que hay que exterminar al “trucho”. Después
está la Cámara Empresarial de Agencias de Remís -CEPAR- y el muchacho
ese sí tiene muy buen tino y muy buena predisposición. Él está pensando
casi como nosotros.
Nuestra
idea es que hay que regular y que, después de que esté todo regulado, sí
hacer seguimientos. Primero hay que hacerlo, instaurarlo y respetarlo.
Quiero
dejar bien en claro que no queremos amparar ni apañar, bajo ningún punto
de vista, la ilegalidad. Pero tampoco queremos ser exterminadores. Hay
que darle la posibilidad a la gente de que se regulen y, de ahí en más,
el que no lo hizo fue porque no quiso.
Los taxistas están defendiendo muy bien su postura. El auto tiene que estar legal y es lógico.
RP.- ¿Por qué existe esta imposibilidad de habilitar los vehículos?
Vas a la
municipalidad y te encontrás con que no tenés habilitaciones. Pero por
el otro lado, la gente sabe que hay habilitaciones suspendidas, parece
una cargada. Se está dando a conocer que hay un proyecto de ordenanza
para legalizar la situación, pero no hay movimiento.
Otro
sector dice que, si bien está bien lo que nosotros estamos haciendo, no
quieren que se supere el número. Pero eso es algo que lo dirá el mercado
o el municipio, nosotros no somos quién para decir quién está de más o
de menos.
Me
refiero a la necesidad de unificar ideas para que todos trabajemos en
buenos términos. Convengamos que el remís es fruto de la necesidad,
nació por la necesidad de toda la gente. Cuando empezaron los despidos,
algunos abrieron quioscos pero, cuando se fundieron, empezaron a
trabajar con sus autos y a llevar el sustento a sus casas. Esto fue
agrandándose y hoy, la mayoría de la provincia de Buenos Aires, se mueve
a fuerza de remís.
En La
Plata contamos con 1200 unidades, que no alcanzan para mover a una
ciudad tan grande. Esto contando a todos, los ilegales, taxis, remises,
micros. Es decir, la ciudad tiene mercado para esto y tenemos que buscar
la forma de que esté legalizado.
RP.- ¿Cómo cree que se va a resolver esto y en cuánto tiempo?
Queremos
que se regule la situación, tanto de las habilitaciones caídas como la
del proyecto de ordenanza. Yo sé que van a haber cositas diferentes a lo
que presentamos, pero queremos que se estudie, se analice y lo larguen.
Cuando nosotros empezamos en el año
’94,
desarrollamos una batalla terrible con los taxis, hubo agresiones y
todo lo más feo que se les pueda ocurrir. Sin embargo, se habilitaron
1200 autos y trabajaron en conjunto.
Después,
por desidia, por decadencia y por falta de consenso se dejó estar el
tema y llegamos a la situación en la que estamos ahora. Esto nunca
tendría que haber pasado. En el año
’97
estaba todo regulado y, si se hubiese tenido respeto por la gente, no
hubiésemos llegado a la instancia en la que estamos ahora.
Es una
realidad que la gente no tiene trabajo, que el remís ilegal está
instaurado, que la gente de la orilla tiene la necesidad de moverse, que
como se cambió todo el transporte de pasajeros en La Plata faltan
medios de movilidad. Entonces, toda la dirigencia se tiene que poner los
pantalones largos para solucionarlo.
Es una expresión de deseo mía que esto se solucione en la brevedad porque así es inmanejable
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